Buenos Aires, Argentina.

Buenos Aires, Argentina.
Avenida 9 de julio, Septiembre de 2007

martes, 29 de enero de 2008

Trabajo infantil: Ni escuela ni juegos

Una investigación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sobre la situación socioeconómica de los niños y las niñas paseras de la región fronteriza argentino-boliviana, revela que la mayoría no puede asistir a la escuela o lo hacen de manera esporádica.

“Los ingresos de quienes transportan mercaderías, por cuenta de terceros, de un lado a otro de la frontera son muy bajos (un promedio de 20 dólares por semana), trabajan muchas horas bajo el sol, carecen de servicios sociales y dependen de las condiciones impuestas por comerciantes o intermediarios; cruzar la frontera la mayor cantidad de veces posible es lo que le permite a estas personas obtener una mayor remuneración, con un alto costo para su salud ya que se ven obligados a “trotar” con las cargas por las aceras, entre camiones de gran porte y transportes de todo tipo, exponiéndose a constantes riesgos y con bultos -de hasta 140 Kg.- que transportan directamente en sus espaldas”, asegura el Informe sobre la situación socioeconómica de los paseros en la zona fronteriza argentino-boliviana que se realizó en el marco del Programa Latinoamericano de Cooperación Técnica sobre Migraciones (PLACMI).

Basado en una preocupación permanente de la Oficina Regional de la OIM, en 2005 se han realizado trabajos de campo para dar cuenta del contexto y condiciones que viven esas personas dedicadas a pasar mercaderías de un país a otro para terceros.

El informe sostiene también que “en los centros de asistencia sanitaria próximos, se verifica un alto porcentaje de lesiones y patologías laborales (problemas en las articulaciones, afecciones pulmonares y de la piel) que afecta a la población de hombres, mujeres, niños y niñas que se dedican a esta actividad”.

Los ejes centrales con los que se encara la problemática son los de la movilidad en zonas de frontera y los procesos migratorios transnacionales, entendiendo que las migraciones de forma ordenada y en condiciones humanas son beneficiosos tanto para los migrantes como para la sociedad.

La frontera La Quiaca – Villazón

Residen allí, aproximadamente 45 mil personas. De ellas, 3.500 son las que la Asociación de Estibadores e Intermediarios de Villazón declaró nuclear en 2005. En el departamento de Potosí –donde se encuentra Villazón- un 79,7% de la población es pobre. Del lado argentino, en el departamento de Yavi –allí está La Quiaca-, la situación alcanza a cerca del 30%.

La distribución de los sexos en la actividad de pasar es equilibrada. Las edades, marcan grandes diferencias. Sólo algunos porcentajes: el 55% de los encuestados tiene menos de 18 años (más de la mitad de estos tienen menos de 16 años); casi un 8% menos entre 19 y 24; cerca de un 26% entre 25 y 44; mientras que 2% tiene 65 o más.

Más del 60% de los paseros de La Quiaca-Villazón pasa, sobre sus espaldas, entre 10 y 19 veces bultos de un peso promedio de 70 kilos por vez. Cerca del 30%, más de 20 veces. La situación observada se definió en el informe como grave, y, respecto de los datos de 2003, se concluyó que se profundiza y acrecienta. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) clasificó el trabajo de niñas y niños paseros como “peligroso” y “una de las peores formas de trabajo infantil”

De la redacción de Repatriados - Fuente: Artemisa Noticias

No hay comentarios: