El modelo dominante de globalización que el mundo viene soportando hace ya varios años ha generado condiciones de exclusión cultural, social, política y económica nunca vistas con anterioridad. Empobrecimiento, injusta distribución de la riqueza, conflictos civiles (a menudo violentos), guerras, desastres naturales cada vez más frecuentes... Los grandes flujos migratorios en América Latina y el resto del mundo se deben a la suma de los factores mencionados.
Para colmo, la desigualdad económica en las sociedades de los países de destino se ha convertido en los últimos años en un agente más de ataque contra poblaciones migrantes, en la medida en que sectores políticos anti-inmigración culpan a los extranjeros por dicho patrón de deterioro.
Es como si los gobiernos se empecinaran en despojar a los migrantes de su dignidad de ser humano. En este sentido no son pocas las leyes que -en forma equivocada- parten de la premisa que los migrantes son una amenaza y es por eso que se intenta criminalizar la condición de ser indocumentados. Otros países, directamente, levantan muros para mantener a los migrantes alejados de su territorio. Y no son pocos los migrantes que han muerto a manos de cuerpos de seguridad y patrullas fronterizas.
El Día Internacional del Migrante, debería permitirnos reflexionar sobre esta realidad para que podamos superar como sociedad los mitos equivocados acerca del impacto de las migraciones. Para que avancemos en el pleno respeto de sus derechos como seres humanos y ciudadanos del mundo. Para que la soñada "fraternidad universal" entre hombres, pueblos y naciones deje de ser sólo una frase ampulosa.
La injusticia de la discriminación crea desigualdades. Superar esa discriminación debería ser, entonces, nuestro desafío.
Para colmo, la desigualdad económica en las sociedades de los países de destino se ha convertido en los últimos años en un agente más de ataque contra poblaciones migrantes, en la medida en que sectores políticos anti-inmigración culpan a los extranjeros por dicho patrón de deterioro.
Es como si los gobiernos se empecinaran en despojar a los migrantes de su dignidad de ser humano. En este sentido no son pocas las leyes que -en forma equivocada- parten de la premisa que los migrantes son una amenaza y es por eso que se intenta criminalizar la condición de ser indocumentados. Otros países, directamente, levantan muros para mantener a los migrantes alejados de su territorio. Y no son pocos los migrantes que han muerto a manos de cuerpos de seguridad y patrullas fronterizas.
El Día Internacional del Migrante, debería permitirnos reflexionar sobre esta realidad para que podamos superar como sociedad los mitos equivocados acerca del impacto de las migraciones. Para que avancemos en el pleno respeto de sus derechos como seres humanos y ciudadanos del mundo. Para que la soñada "fraternidad universal" entre hombres, pueblos y naciones deje de ser sólo una frase ampulosa.
La injusticia de la discriminación crea desigualdades. Superar esa discriminación debería ser, entonces, nuestro desafío.
Por Marcelo Malagraba