Nació en unos de los países mas pobres y mas « nuevos » de la Union Europea : Rumania.
Apasionado de radio y de televisión, de la magia de las ondas sonoras y de toda tecnología que permita la transmisión de la voz y de la imagen, Nicusor Barbulescu (Nicu para los amigos), hizo en Bucarest estudios de periodismo y trabajó durante varios años en en el servicio de informaciones de una radio rumana.
Sin embargo, desde muy joven trató de « escapar » de su pequeño pueblito « de campo » en el que aún vive gran parte de su familia y en el que la vida cotidiana es muy dura, pero sobre todo de un país en el que la corrupción alcanza límites casi inimaginables. « En Rumania habíamos tocado fondo, economica y socialmente » explica Nicu.
Fue asi que luego de un par de viajes de « reconocimiento » en 1999, se decidió a « probar suerte » en Francia, gracias al apoyo de una familia de amigos (verdaderos franceses), y se instaló en las cercanías de Grenoble.
« No proyecté nada, vine un poco inconscientemente. Afortunadamente mis amigos me propusieron inscribirme a la universidad para poder quedarme en Francia. Intenté anotarme en dos facultades, a dos niveles distintos. Una me rechazó y la otra me aceptó. Yo quería poder cambiar de vida, pero tampoco quería quedarme aqui a cualquier precio. Comencé a estudiar y a trabajar, trabajos « malos » para aquí : pegaba afiches, repartía preservativos en las « boites de nuit », hasta trabajé como jardinero. Lo que quería en realidad era vivir en una sociedad normal, con reglas claras».
Su estadía se fue prolongando en el tiempo, al punto que comenzó los tramites para una naturalización… paradojas del sistema, le dieron la naturalización en mayo del 2006, luego de casi dos años de tramites y papeleos, justo cuando Rumania entro en la UE y ya no le era imprescindible.. pero él no se queja, él dice –al contrario- que está contento porque « quería tener todos los derechos civicos ». Su trámite para obtenir la naturalización lo empezó en el pueblito de sus amigos, tan pequeño (1200 habitantes) que el alcalde tuvo que volver a revisar los libros porque no se acordaba de como era el procedimiento.. « fue una suerte poder hacerlo alli, en una gran ciudad no me lo hubieran dado la nacionalidad francesa. El alcalde me conocía, me habia visto personalmente varias veces »
« Yo vivía en una sociedad culturalmente similar a la francesa, lo mas duro fue obtenir los papeles. En realidad, los valores sociales, económicos son los mismos – la manera de ver la vida, hasta las instituciones son casi las mismas- sólo que en Rumania el sistema no funciona por culpa de la corrupción ».